Trabajadora Auxiliar de enfermería: “Trabajar hasta 14 días sin un descanso”

La precariedad de las trabajadoras de la sanidad y en el trabajo a domicilio llega a límites increíbles.

María Pérez

Zaragoza

Enfermeria

En este artículo reflejo la precariedad y el deterioro continúa del sector sanitario, tanto para los trabajadores como para los usuarios.

Estoy titulada como auxiliar de enfermería. He trabajado como auxiliar en la sanidad pública, y también en residencias privadas. Estoy en la bolsa de empleo del “Salud” y del IASS (Instituto Aragonés de Servicios Sociales). Ante la falta de continuidad en la sanidad pública, decidí trabajar en Residencias de Ancianos privadas. Ante la mala experiencia vivida en este trabajo, decidí dejarlo. Entonces me llamaron de la empresa CLECE, de servicio de ayuda a domicilio. En este sector ya había trabajado de forma particular, “en negro”.

Luces y sombras de la sanidad pública y privada

Desde el principio he notado muchas diferencias entre estos trabajos. En la sanidad pública tenemos muchos más medios (grúas, material higiénico, etc.) para desarrollar nuestro trabajo. También hay más estabilidad laboral, mejor ambiente y más derechos laborales.

Todo lo contrario me ocurrió en las residencias privadas, aunque con diferencias en las dos en las que trabajé. En la primera, la Residencia “Ballesol” del centro de Zaragoza, fue horrible. El trato a los residentes no podía ser peor. Falta de material, cobrándoles hasta 4 euros por un gel de baño o 1 euro por una cuchilla de afeitar. Se les obliga a levantarse a las 5 de la mañana. La situación era tan insoportable que uno de ellos decidió abandonar la residencia.

La situación de los que trabajábamos allí no era mucho mejor. Teníamos asignados uno 20 o 22 ancianos por auxiliar, cifra imposible de atender adecuadamente. Al mes decenas de horas extras sin cobrar, trabajar hasta 14 días sin un día de descanso, problemas con la nómina e incluso, ni siquiera darme un uniforme de trabajo. Además en 7 horas solo teníamos 15 minutos de descanso, que solo se pudo conseguir tras protestas de las trabajadoras.

La experiencia en la siguiente residencia en la que trabajé, una perteneciente al grupo “Federico Ozanam” fue mejor. Aun así decidí dejar este trabajo, cuando tuve la oportunidad, por todo lo sufrido en el mismo.

La cruda realidad de la Ayuda a domicilio

Inmediatamente empecé a trabajar en la empresa CLECE (perteneciente al grupo empresarial de Florentino Pérez). Esta empresa está subcontrata por el ayuntamiento de Zaragoza para prestar este servicio.

Las tareas que realizo en los domicilios particulares a los que acudo son muy variados: limpieza del hogar (tanto diaria como general), higiene personal de los usuarios, acompañamiento y realización de la compra. Además, hay casos específicos, en los que me tengo que hacer cargo de menores, tarea vinculada al programa municipal llamado “Cargas familiares”.

Como se ve claramente estas tareas suponen una gran carga de trabajo. Estamos hablando de mover personas sin ningún otro tipo de ayuda material, realizar grandes esfuerzos, etc. Todo esto puede provocar lesiones en las articulaciones, como esguinces, luxaciones o ciáticas.

Por si esto fuera poco a todo esto, que ya es mucho, tenemos que añadirle los desplazamientos a los domicilios. Esto me supone un grave trastorno diario, porque estamos hablando de poder estar 10 horas moviéndome por la ciudad, teniendo que coger hasta 10 transportes públicos a lo largo de mi jornada laboral. Esto me puede suponer un gasto superior, al plus de transporte que me pagan, y en muchas ocasiones no poder llegar a la hora a los domicilios, al tardar más tiempo del estipulado en mi horario.

Además por la mala organización interna de la propia empresa, me cambian los horarios y los domicilios contantemente, llegándose a dar situaciones ridículas de ir dos auxiliares al mismo domicilio. Esta mala organización llega a notarse en las nóminas, pagando con meses de retraso horas ya realizadas por mí.

Ayuda a domicilio: servicio privatizado al servicio de grandes empresas

Todo lo explicado anteriormente repercute directamente en el usuario. Este puede verse obligado a pagar un dinero extra (12 euros por cada hora de servicio) por un servicio supuestamente gratuito. Un servicio, que debido a la práctica paralización de la Ley de dependencia por parte del gobierno del PP, pueden tardar hasta 5 años o más en serles concedido. Otros tipos de ayudas que contemplaba la ley, como las prestaciones económicas y las residencias, están muy limitadas. No se dan prestaciones económicas, y las residencias se otorgan lejos del domicilio del demandante, y quitándole una gran parte de su pensión.

Esta es mi experiencia personal que tanto trabajadores/as como usuarios/as vivimos diariamente. Falta de medios, de recursos, de personal y un servicio básico privatizado al servicio de grandes empresarios como Florentino Pérez y otros. Haría falta un gran cambio de rumbo que implantara medidas como: mejor coordinación, mayor oferta de plazas públicas, mucha mayor inversión pública y que el servicio vuelva a estar en manos exclusivamente públicas, y no para beneficio empresarial.

Unámonos para luchar contra la precariedad laboral

Mi historia es una de tantas. Cada vez somos más los/as jóvenes y no tan jóvenes que sufrimos en “nuestras carnes”, contratos “basura” y una explotación laboral cada vez más intensa. Por todo es más necesario que nunca, que nos unamos y nos organizamos, a los que ahora nos llaman “precarios” para acabar con estas injusticias. Este es el objetivo de la campaña “Valemos más que esto”; el conseguir unas condiciones laborales y salariales dignas para todos /as.”

En el marco de la campaña contra la precariedad laboral “Valemosmasqueesto”, iremos publicando los artículos de opinión, entrevistas, denuncias o experiencias sobre la explotación y la precariedad laboral que vienen sufriendo, en primera persona, miles y miles de trabajadoras y trabajadores, como parte del objetivo de dar voz a los sin voz. Y como en este caso en concreto, para denunciar la situación de temporalidad de las trabajadoras del sector sanitario:

 

Fuente:Izquierda Diario

Deja un comentario