“Si la hostelería para durante un solo día entero, veríamos qué hacen”

Movilización de los trabajadores de la hostelería en Zaragoza, contra la precariedad en el sector.

Nerea Frejlich

Zaragoza | @NFrejlich

Nadia Celaya

Zaragoza

Hoteleria zgz

“En este momento los sindicatos no nos representan, a ninguno”

Este miércoles 1 de marzo, alrededor de un centenar de delegados sindicales se concentró en la Plaza del Pilar de Zaragoza para protestar por la ruptura de las negociaciones del Convenio de Hostelería de la provincia. Esta es la segunda jornada de movilización que comenzó el 13 de febrero con una manifestación al Hotel Palafox

Según informa, a Izquierda Diario Roberto Seral, responsable de hostelería del sindicato OSTA, y uno de los que junto a UGT y CCOO forman parte de la Mesa Negociadora, en la asamblea abierta de trabajadores del 13 de febrero se aprobaron “tres movilizaciones, y esta es la segunda, y se va a realizar la tercera el 5 de abril”. Según Seral, en la asamblea se aprobaron las reivindicaciones del sector salvo alguna abstención, y también se aprobó “que cualquier toma de decisiones se volverían a llevar otra vez a la asamblea general de trabajadores”.

Pero en la concentración, a la que acudieron fundamentalmente los delegados sindicales de los sindicatos mayoritarios, también acudieron algunos trabajadores del sector de la hostelería. Como los tres trabajadores que entrevistamos y que cuentan a Izquierda Diario los motivos por los que han decido acudir a la protesta y la visión que tienen de las negociaciones.

Como nos explica con indignación Gema, una joven camarera en paro que denuncia que en hostelería nunca le pagaron lo que le correspondía, “hay que venir a estas cosas para alcanzar derechos que nos han ido quitando”. Pero, para ella, esto no pasa por los sindicatos, sino que la “organización tiene que ser a nivel de los trabajadores”, ya que “un sindicato que está cobrando directamente de un gobierno poco te va a ayudar a ti, que eres el de a pie”. Por estas razones, para Gema, “en este momento los sindicatos no nos representan, a ninguno”.

Y no es extraña esta visión tan crítica de los actuales sindicatos mayoritarios. Durante estos años de crisis, han estado desaparecidos de la escena pública mientras daban su aval por pasiva o por activa a los principales ataques del gobierno, pero a la vez, sus orígenes asamblearios han sido liquidados a costa de una burocracia sindical más dependiente de las subvenciones de los mismos gobiernos.

“Que vayan bar por bar, informando a todos los trabajadores durante 4 meses para que la concentración sea masiva”

Otro trabajador, Jacinto, que actualmente trabaja como camarero y que, según nos cuenta, se enteró de la concentración “por rebote”, se mostró muy crítico cuando se le preguntaba sobre las perspectivas de las movilizaciones: “Con toda la hostelería que hay en Zaragoza, camareros, cocineros, ayudantes de cocina, y que nos representen 50 personas, es ridículo”. Para él, “los sindicatos, lo que tendrían que hacer, es organizar esto en un sitio visible delante del gobierno”. Jacinto replicaba el papel de los aparatos sindicales ya que “no puedes pedir asistencia cuando no informas, ¿qué van a conseguir? Ojalá consigan algo, pero con los intereses que tienen ellos detrás, me imagino que nada”.

Las críticas son totalmente acertadas, y el mismo responsable de OSTA reconocía que “hay 16.500 trabajadores en el sector”. Lo cual demuestra las razones de este camarero zaragozano que veía la fuerza potencial de este colectivo para imponerse a la patronal, pero que los aparatos sindicales “no se molestaban en informar”. Para él, la manera de hacerlo es sencilla. Que se “creen un grupo de cinco o seis personas que vayan bar por bar, informando a todos los trabajadores durante 4 meses para que la manifestación sea dentro de 5 meses y este todo el mundo informado”. Que todo el mundo “tenga el derecho de asistir y se preocupen que luego al trabajador no le vaya a repercutir en su trabajo. Eso es lo que deberían de hacer, para poder hacer una concentración masiva y que se nos note y se nos oiga”.

Lo cierto es que ni siquiera la mesa sindical está apostando por un verdadero plan de lucha que organice a esos miles de trabajadores que ni están organizados, ni tienen derechos sindicales, ni son informados. Una estrategia sindical totalmente pasiva que suele utilizarse normalmente de excusa para negociar recortes a espaldas de los trabajadores.

Pablo, por el contrario, reconocía la fuerza de los trabajadores y tenía claro que “si hostelería parase durante un solo día entero veríamos qué hacen, tanto los trabajadores, como sindicatos, como el gobierno”. “Porque la fuerza del trabajo somos nosotros, no son ellos”, recalcaba Gema, apoyando lo que decía Jacinto. “Ve tu a las 6 de la mañana, abre el bar, ponte hacer cafés, desayunos, móntate la barra, aguanta a todos los que vienen de bien y los que vienen de mal, date el vermú, date las comidas, hazte la vajilla, dobla los riñones…”, insistía Gema para dejar claro quién era esa “fuerza del trabajo”.

“Llevo aquí 10 horas currando cuando me pagan por 8”

Este grupo de jóvenes que ha acudido a la concentración a iniciativa propia, cuentan a Izquierda diario las indignantes condiciones que tienen como trabajadores de la Hostelería. Porque el problema de miles de estos jóvenes no solo es que la patronal quiere hacerles apretar el cinturón cuando están obteniendo enormes beneficios, sino que en la mayoría de los casos ni siquiera se cumple el convenio de hostelería en el sector de la restauración debido a la falta de organización sindical que tienen los precarios. Incluso los delegados sindicales tenían que reconocer que “somos conscientes de que hay un alto incumplimiento en el convenio, incluso del 50, 60 y 70%”.

Yo llevo aquí 10 horas currando cuando me pagan por 8”, nos cuenta Jacinto. Otro trabajador, Pablo (nombre ficticio) que había acudido a la concentración con Jacinto, nos cuenta que trabaja como cocinero en un Hotel, y que en los Hoteles se respeta más los contratos, aunque no te obligan hacer horas extras para no pagártelas. Pero, reconoce que en los restaurantes no es así. Su última experiencia laboral fue en un restaurante con un contrato de 40 horas semanales que acabaron siendo de 60 y 70 horas. “Así que les dije que me piraba”, dice. En esta situación de explotación e impunidad patronal los trabajadores estallan. Pablo nos cuenta que “había una chavala que estaba llorando que tenía 1 o 2 años menos que yo”.

Pero no son los únicos. “Yo he estado 5 años sin saber lo que era cobrar el día uno, me debían 3 meses sistemáticamente”, nos explica enojada Gema, denunciando que “en hostelería tienen todo el tiempo del mundo para poder pagar, pero yo tendré que comer, vestirme, irme por ahí porque también tengo derecho a ocio”. Y preguntándose cómo se soluciona todo esto, cuestiona el papel de los aparatos sindicales que “no están aportando ninguna solución”, ya que “a mí me parece muy bien que me suban el sueldo [refiriéndose a las tímidas subidas salarias propuestas por los sindicatos], pero hay muchas otras cosas… los 15 días de vacaciones que hemos perdido, por ejemplo”. “Yo te perdono 15 días de mi vida porque tu no me los quieras pagar…eso no se puede hacer y ya está, ya vale”.

Por un gran movimiento contra la precariedad en la Hostelería

Al parecer estas movilizaciones esconden más cabreo e indignación de lo que expresan, y por el momento, como plantean los mismos trabajadores, los sindicatos que están negociando no se están proponiendo un plan de lucha combativo que se proponga acabar con los abusos de la patronal y la negociación de más recortes (cediendo el plus de nocturnidad, por ejemplo). Tampoco se están proponiendo un plan para organizar bar por bar, restaurante por restaurante, a estos 16 mil trabajadores, informándoles y llamándoles a participar y autoorganizarse en las asambleas abiertas, con una gran campaña contra la precariedad laboral en toda la cuidad que tuerza el brazo a la patronal, como vienen levantando los trabajadores precarios con la campaña #valemosmasqueesto.

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