Entrevista: “La división nos hace sufrir la precariedad en silencio, la solución es unirnos”

A última hora de la tarde, tras la larga jornada laboral, nos reunimos con Josué, miembro de la Marea Azul y participante de la campaña contra la precariedad #VALEMOSMASQUEESTO en Barcelona.

Josué trabaja en el sector de las telecomunicaciones, concretamente en una “subcontrata” de Barcelona. Desde allí, y junto a cientos de trabajadores de otras empresas subcontratadas del resto del Estado, participó en la lucha de la Marea Azul contra el gigante Telefónica durante más de cuatro meses. Todo un ejemplo de coordinación y lucha de un sector fuertemente precarizado y dividido de la clase trabajadora.

Charlamos sobre sus condiciones de trabajo en la “subcontrata”, sobre el rol de las burocracias sindicales, el papel desarrollado por los llamados ayuntamientos “del cambio” y las posibilidades de los sectores más explotados de organizarse y pelear contra la precariedad laboral, piedra angular del mercado de trabajo en el Estado español.

Izquierda Diario: ¿Cómo son vuestras condiciones laborales y cuáles crees que definen más la precariedad de tu puesto de trabajo?

Josué: Principalmente a la hora de desarrollar el trabajo. Son trabajos complicados, trabajos que se alargan demasiado. La empresa nunca tiene en cuenta el desarrollo de estos trabajos, la empresa solo quiere productividad. Se suma la carga de trabajo al tiempo de trabajo.

Por ejemplo, por contrato trabajamos 8h al día de lunes a viernes, pero en realidad se trabaja entre 10, 12, incluso 14 diarias, ya que te exigen una rentabilidad. Además estas horas no se pagan, ellos lo miden todo por productividad. Además hay un mínimo establecido de productividad por parte de la empresa que es imposible alcanzar aunque trabajes 15 horas diarias, porque cada vez las condiciones son más exigentes, por lo tanto no se pagan estas horas.

A esto se le suma el tipo de contrato… se empiezan con contratos de 2-3 meses e iban renovando hasta los 2 años. Ahí te echaban y te volvían a contratar. Ha habido gente que ha estado en esa situación hasta 6 años. Yo mismo estuve casi 2 años. Hasta que no empezamos con las acciones sindicales en la empresa, no empezamos a revertir esta situación. Ahora todos los que llegan a los 2 años les hacen fijos.

Luego está el aspecto del convenio, nosotros estamos en el convenio del metal, porque no hay específico de telecomunicaciones. Y este ni siquiera se cumple. Aspectos como la seguridad no se cumplen… cuando trabajamos en condiciones rurales, en las cuales desarrollamos un trabajo solos y necesitaríamos acompañamiento.

La precariedad mata. Hace unas semanas un compañero cayó de la escalera en un diseminal y hasta 5 horas después no lo pudieron auxiliar y no pudieron hacer nada. Y toda esta rebaja de seguridad es por la presión de la empresa en aumentar la productividad.

ID: ¿Consideras que en tu trabajo se expresa más la precariedad por ser inmigrante?

J: Sí, en un primer momento sí. Al inicio éramos pocos inmigrantes, y el trato siempre fue desigual a los demás compañeros. Nosotros hacíamos más trabajos o tipos de trabajos que los otros compañeros no querían realizar por que requerían mucho más esfuerzo. Todo ese trabajo iba para inmigrantes.

Además, llegamos con un contrato firmado en el país de origen, pero una vez llegamos a territorio español ese contrato desapareció, y se nos hizo un contrato con unas condiciones mucho peores.

Además nos obligaron a devolver mensualmente los gastos que supuestamente la empresa había hecho para contratarnos en origen y toda la documentación
y las tasas de los nies y carnet de conducir los pagábamos cada uno de nosotros si quería tener los documentos en regla.

Hay que tener en cuenta que todos estos “gastos” que luego la empresa nos hizo pagar, realmente eran gastos que realizaron con dinero público, destinado precisamente a esas contrataciones en origen.

ID: Tras tu experiencia de organización y lucha, ¿qué rol jugaron y crees que juegan las burocracias sindicales?

J: En las acciones previas, antes de la propia huelga, los sindicatos mayoritarios brillaron por su ausencia, es más, siempre estuvieron a favor de la empresa. Ya en la huelga, cuando nos empezamos a organizar en sindicatos minoritarios, los mayoritarios tomaron el nombre de que ellos llevaban la huelga y negociaron a nuestras espaldas.

Empezaron a negociar cosas que nosotros no pedíamos, sino que simplemente, como le da mayor beneficio a la empresa, busca negociarlo. Durante la huelga, los sindicatos mayoritarios, en vez de ser un elemento de ayuda, resultó ser un elemento en conflicto más.

Nos retrasó, nos perjudicó, sobre todo en las negociaciones ya que la patronal solo reconoce a los sindicatos mayoritarios, ellos tuvieron la última palabra para negociar que se podía negociar y que no.

ID: Vuestro conflicto se dio en medio de las elecciones municipales, con candidaturas “del cambio”. ¿Desde tu experiencia que papel crees que han jugado estas candidaturas en el momento del conflicto y posterior?

J: Durante el conflicto jugaron un rol de intenciones sociales de cara a los trabajadores, en el sentido en que nos querían ayudar, apoyar, pero después a lo último fue realmente decepcionante.

Digamos que pactaron o intentaron negociar cosas con las que nosotros no estábamos de acuerdo. Y aun diciendo que ellos verían por qué las negociaciones de las “contratas” con Telefónica tuvieran una solución fructífera, nadie se ha hecho presente después de la huelga, después de mediar porque nosotros acabáramos con la ocupación de la tienda.

Nadie ha tomado la voz para que hubiera una solución fructífera en las negociaciones que aún se mantienen con Telefónica.

ID: En este sentido, ¿cómo ves la renovación del contrato de la red telefónica de la diputación de Barcelona con el mismo presupuesto que tenía el gobierno Trías, o la celebración del MWC, tanto la firma realizada en el momento del conflicto, como del desarrollo posterior del evento?

J: Ahí bastante decepcionados, porque la da una importancia mediática a la empresa Movistar, cuando realmente es la empresa que más está elevando la precariedad. No solo a los técnicos, sino también a los teleoperadores de Atento, por ejemplo.

Es la empresa más grande, a la que le da mayor importancia y mayor beneficio, en cambio no se le crítica ni se ve toda la precariedad que está desarrollando en todos sus diversos sectores laborales.

En el caso que comentaba de Atento, están habiendo muchos despidos pues están sustituyéndolos por máquinas. Además de la repercusión para el trabajador que pierde su puesto de trabajo, hay que pensar también en el usuario. A muchas personas mayores les cuesta hablar y encontrar solución a su problema hablando con una máquina.

Hay que tener en cuenta que este servicio es prioritario para ellos, pues tienen el teleemergencia conectado a la línea por si tienen algún problema en casa.

ID: ¿Se cumplió entonces el “Compromiso de las escaleras”?

J: No, porque no hay intervención por parte de los políticos que intentaron mediar en un inicio. Ellos especificaron que mediarían para llegar a una solución para acabar con la precariedad laboral. Pero a día de hoy han pasado casi 2 años del conflicto, y nadie del sector político ha mostrado interés. No hay línea de contacto.

De hecho las negociaciones que aún se siguen manteniendo entre los sindicatos mayoritarios y Telefónica, cada vez van a peor y nadie se manifiesta al respecto. Cuando el “compromiso de las escaleras” se propuso y se dijo que se participaría en esa mesa de negociación, y nadie lo ha hecho.

ID: Y por último ¿cómo crees que los trabajadores más precarios podemos enfrentar esta situación?

J: La única posibilidad es unirnos todos los trabajadores precarizados de todos los sectores e ir a la huelga general. Entender que si somos un sector precarizado es porque nos tienen divididos entre contratas, sub contratas, segundas empresas, terceras empresas… al final pueden haber cien empresas haciendo el mismo trabajo, pero son empresas distintas.

Muchos de estos trabajadores no nos conocemos y sufrimos nuestra precariedad en silencio. La solución es juntar a todos los compañeros y ver que no somos los cincuenta trabajadores de una empresa únicamente, sino que somos esos cincuenta, los cien de la otra, y así ver que somos miles de trabajadores que sufrimos las mismas condiciones de precariedad.

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